De Espumantes y otras historias

Cuando nos detenemos a pensar qué es la vida y de qué está compuesta, nos damos cuenta de que es como una frazada de retazos. En ellas están plasmadas todas nuestras experiencias y vivencias. En ese momento percibimos el papel fundamental que juegan los placeres de la vida. Y de todos los placeres, el de la mesa es uno de los más indelebles.

Las vacaciones en casa de nuestros abuelos o tíos vienen siempre de la mano de todos los aromas y sabores que disfrutábamos. Cada vez que recordamos el sabor de nuestra comida favorita o el olor que provenía de la cocina, mientras los adultos preparaban la comida, nuestra mente vuelve al exacto momento en que esas experiencias sucedieron. El olfato es uno de los sentidos más primitivos y el canal más rápido de acceso de la memoria pasada.

El tiempo fue pasando y nuestro repertorio de sensaciones y experiencias gastronómicas también fue creciendo. En determinado momento entra en escena una bebida peculiar y llena de matices y misterios, el vino.

Una de las historias o leyendas sobre los orígenes del vino más interesantes que han llegado a nuestra época, viene de la antigua Persia. Cuenta la historia que un rey conocido como Djemchid recibió unas semillas mágicas de un pájaro. Esas semillas dieron origen a la vid. Y de esa planta surgió este fruto maravilloso. Como el rey deseaba almacenar esas frutas para la próxima estación, decidió colocarlas en jarrones de barro. Como habrán de imaginar las frutas se rompieron y se fermentaron, provocando el surgimiento de una extraña espuma y gases. En vista de este fenómeno se pensó que era veneno, pero aun así el rey decidió dejarlos en el sótano del palacio.

En una ocasión unas de sus concubinas, que estaba pasando por sufrimientos del alma y no encontraba más sentido en la vida, decidió bajar hasta el sótano y beberse el mortal líquido. El resultado fue una agradable y feliz embriaguez que borró todos sus males, dejando apenas al día siguiente una ligera resaca. Por ese motivo el rey llamó este líquido como Darou é Shah que significa “el remedio del rey” y consecuentemente pasó a utilizar este líquido como medicina para muchos males que aquejaban a su pueblo.

Hoy el vino es uno de los más importantes protagonistas en la experiencia gastronómica cotidiana que vivimos cada vez que nos sentamos a la mesa. Ya sea en un palacio o en una mesa sencilla en la campiña, los placeres allí vividos nos marcan para siempre.

Existen tantos vinos diferentes, como imaginación poseen sus productores. Y de todas partes del mundo nos llegan verdaderas obras primas en los diferentes estilos. De tintos, rosados, blancos y espumantes, pasando por todas sus variaciones de envejecimiento y mezclas de uvas, además de los procesos de vinificación, podemos disfrutar de una gama de inolvidables sensaciones.

Y por hablar de gratas sensaciones, conversemos acerca de espumantes. Seguramente pensaron inmediatamente en Francia e Italia. Pero hoy queremos presentarles los increíbles espumantes que el gigante del sur está elaborando. Nos referimos a Brasil.

Brasil es actualmente uno de los productores más exitosos en la elaboración de espumantes de altísima calidad. Han sido necesarios muchos años de inversión en tecnologías y métodos de cultivo de algunas de las cepas más importantes para la elaboración no sólo de sus espumantes, como también de tintos y blancos.

A continuación les presentamos algunos de los más interesantes y apasionantes espumantes brasileños:

Gran Legado Brut Champenoise Rosé y Gran Legado Brut Champenoise. Producido por la vinícola Gran Legado en la D.O. Vale dos Vinhedos. Estos espumantes se alzaron con la medalla de oro en la prestigiosa Citadelles du Vin (Francia 2016) y Citadelles du Vin (Francia 2014) respectivamente. El Rosé se elaboró con Pinot Noir bajo el método clásico y envejecimiento en cava por 14 meses. El resultado es un espumante de color rosado con destellos anaranjados. Aromas finos de intensidad superior nos recuerdan frutas rojas, mermeladas y confitería. En boca su sabor es intenso destacándose por su armonía y cuerpo equilibrado. Por otro lado, su Brut es una combinación perfecta de las uvas Chardonnay y Pinot Noir. De un color caramelo con destellos dorados brillantes, burbujas activas e intensas. Notas típicas de pan y tostado. Además de cítrico y jazmín. En boca presente un buen volumen e intenso frescor con un final prolongado y refrescante.

Conde de Foucauld Espumante Branco Brut de la vinícola Aurora, ganador de dos medallas de plata, Selections Mondiales des Vins (Quebec, Canadá 2013) y Vinalies Internationales (Paris, Francia 2012). Elaborado por el método Charmat con uvas Reisling y Semillon. Este elegante Brut de color amarillo pajizo y destellos verdes y cuerpo ligero, nos ofrece en nariz aromas a frutas cítricas y en boca un sabor refrescante.

Dádivas Espumante Brut de la vinícola Lidio Carraro es un espumante de color amarillo claro con destellos verdes. De burbujas finas, intensas, abundantes y persistentes. En nariz nos ofrece aromas de manzana verde, piña, melón y pera con matices de flores blancas. En boca tiene una acidez equilibrada, mucha cremosidad y final persistente.

Casa Valduga Espumante Extra Brut 2010. Este increíble espumante fue premiado con la medalla de oro en el Vinales Internationale de Paris 2016. Elaborado con Chardonnay (80%) y Pinot Noir (20%) presenta un color dorado ligeramente pajizo. De un perlage fino y embriagador. De bouquet complejo y delicado posee aromas especiados finos, almendras, flores secas y frutas exóticas y maduras. Excelente volumen en boca, acidez equilibrada y retrogusto que invita a beberlo nuevamente.

Serían muchos los espumantes brasileños de alta calidad de los cuales podríamos hablar en este artículo. No queremos despedirnos sin antes hacer mención a otros grandes espumantes como Miolo Millésime, Don Giovani Espumante Série Ouro, Monte Paschoal Brut Rosé, Cave Geisse Nature y Pizzato Brut Branco.

En su próximo viaje a Brasil no deje de preguntar en los mejores restaurantes por estos increíbles espumantes y si tiene la oportunidad, colóquelos en su equipaje para degustarlos con sus amigos en su próximo evento especial. ¡Salud!

Kairo Ochoa
Sommelier de Atelier Madrigal